LO QUE EL VIENTO REGRESO

CASTRO CABRERA, JULIO CESAR

Julio César Castro, Juceca, regresa con las andanzas de Don Verídico. El boliche El Resorte y su singular entorno siguen dando que hablar en Lo que el viento regresó, una inédita reunión de textos que el magistral humorista nos legó y poco a poco emergen, para que las nuevas y las viejas generaciones se descotillen de risa con su mirada irónica de la realidad que transforma en tono de humor las descepciones en esperanzas.

"Y Jelatino salió así, generoso, mano abierta, desprendido, de pretina. De bragueta ni hablar, un desquicio. Sin zafarse, eso si. Una noche llego al resorte, se lo recuerda hoy. Perfumado, iba de jarana. Con aquella tristeza allí, en las vistas. La Duvija tuvo como una inquietud, un desasosiego. Se le notó en el labio de abajo porque le parpadeaba.

Jelatino bebió, pagó y salió. Quedó una cosa flotando, como un hechizo.

La Duvija se repuso. Como al mes se repuso. El Tape Olmedo comentó: -Jelatino salió así. Y no se habló más del caso. No daba. Hay gente con una capacidad para la imaginación, que uno ni se la imagina. Gente que si no fuera por la realidad se la pasarían imaginando y vaya a saber uno dónde iríamos a parar todos, porque hay gente que si usted la deja imaginar es capaz de cualquier cosa. Lo que sea, es que se abusa mucho".

Editorial: PLANETA

ISBN: 9789974898950

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Descripción

Julio César Castro, Juceca, regresa con las andanzas de Don Verídico. El boliche El Resorte y su singular entorno siguen dando que hablar en Lo que el viento regresó, una inédita reunión de textos que el magistral humorista nos legó y poco a poco emergen, para que las nuevas y las viejas generaciones se descotillen de risa con su mirada irónica de la realidad que transforma en tono de humor las descepciones en esperanzas.

"Y Jelatino salió así, generoso, mano abierta, desprendido, de pretina. De bragueta ni hablar, un desquicio. Sin zafarse, eso si. Una noche llego al resorte, se lo recuerda hoy. Perfumado, iba de jarana. Con aquella tristeza allí, en las vistas. La Duvija tuvo como una inquietud, un desasosiego. Se le notó en el labio de abajo porque le parpadeaba.

Jelatino bebió, pagó y salió. Quedó una cosa flotando, como un hechizo.

La Duvija se repuso. Como al mes se repuso. El Tape Olmedo comentó: -Jelatino salió así. Y no se habló más del caso. No daba. Hay gente con una capacidad para la imaginación, que uno ni se la imagina. Gente que si no fuera por la realidad se la pasarían imaginando y vaya a saber uno dónde iríamos a parar todos, porque hay gente que si usted la deja imaginar es capaz de cualquier cosa. Lo que sea, es que se abusa mucho".

Editorial: PLANETA

ISBN: 9789974898950