VIAJERA CRONICA

UHART, HEBE

Escribo dos clases de crónicas de viajes, dos tipos de impresiones. Una más libre, subjetiva, donde aparezco más yo, que son las que más se parecerían a un cuento. Y las que están más documentadas, con información relevante, unida a mis impresiones personales. Los géneros están muy mezclados. Hay cuentos que pueden ser leídos como crónicas y crónicas que son cuentitos. Me gustan los viajes y me gusta volver. Me pone muy ansiosa el avión y prefiero la derrita. Nací en un pueblo: me gustan los pueblos. Me resulta más difícil trabajar una ciudad grande. Los pueblos chicos son abarcables, me parecen literarios y además van con mi personalidad. Yo todavía hoy llego temprano a todas partes, todavía estoy acostumbrada a la matriz de tiempo de mi infancia. Como persona y como escritora, no soy campesina ni citadina ni conurbana: soy suburbana. En un pueblo me informo caminando, mirando los grafías, las plazas, yendo al café, preguntándole cosas a alguien. Fui a algunos pueblos muy pequeños; a otros, menos. O a ciudades más grandes, como Córdoba, Rosario. Hice La Habana, Quito, Lima, Arequipa, Ñapóles, Taormina. Me gusta prestar atención a las formas orales que representan las distintas culturas, las mezclas con lo rural. Una señora que me hablaba de las estrellas y decía 'viera cómo loquean', no me decía 'cómo titilan', o 'cómo brillan', sino 'cómo loquean'; ese movimiento que le parecía alucinante. Por esa forma de hablar veo cómo percibe el mundo esa señora. Hay que prestar mucha atención a esas cosas. El escritor tiene la obligación de tener un oído atento al lenguaje. Hebe Uhart

Editorial: AH (ADRIANA HIDALGO)

ISBN: 9789871556564

$ 890

Consúltenos por stock

Descripción

Escribo dos clases de crónicas de viajes, dos tipos de impresiones. Una más libre, subjetiva, donde aparezco más yo, que son las que más se parecerían a un cuento. Y las que están más documentadas, con información relevante, unida a mis impresiones personales. Los géneros están muy mezclados. Hay cuentos que pueden ser leídos como crónicas y crónicas que son cuentitos. Me gustan los viajes y me gusta volver. Me pone muy ansiosa el avión y prefiero la derrita. Nací en un pueblo: me gustan los pueblos. Me resulta más difícil trabajar una ciudad grande. Los pueblos chicos son abarcables, me parecen literarios y además van con mi personalidad. Yo todavía hoy llego temprano a todas partes, todavía estoy acostumbrada a la matriz de tiempo de mi infancia. Como persona y como escritora, no soy campesina ni citadina ni conurbana: soy suburbana. En un pueblo me informo caminando, mirando los grafías, las plazas, yendo al café, preguntándole cosas a alguien. Fui a algunos pueblos muy pequeños; a otros, menos. O a ciudades más grandes, como Córdoba, Rosario. Hice La Habana, Quito, Lima, Arequipa, Ñapóles, Taormina. Me gusta prestar atención a las formas orales que representan las distintas culturas, las mezclas con lo rural. Una señora que me hablaba de las estrellas y decía 'viera cómo loquean', no me decía 'cómo titilan', o 'cómo brillan', sino 'cómo loquean'; ese movimiento que le parecía alucinante. Por esa forma de hablar veo cómo percibe el mundo esa señora. Hay que prestar mucha atención a esas cosas. El escritor tiene la obligación de tener un oído atento al lenguaje. Hebe Uhart

Editorial: AH (ADRIANA HIDALGO)

ISBN: 9789871556564